Siempre me sentí cómoda liderando desde el vínculo.
Escuchar. Estar presente. Cuidar el clima del equipo.
Eso lo traía conmigo.
Pero con el tiempo entendí algo clave:
conectar no es lo mismo que guiar e impulsar el logro.
Tuve que aprender a tomar distancia.
A definir objetivos sin perder cercanía.
A priorizar, delegar, armar estrategia.
Porque si todo es importante,
nada avanza con claridad y fuerza.
Liderar también es elegir. Es decir si y decir no.
Y sostener el foco sin apagar tu forma de estar presente.