Muchos equipos comerciales venden en automático:
Repiten el discurso, enumeran beneficios y cruzan los dedos.
Y cuando el cliente duda, insisten.
No porque quieran manipular,
sino porque nunca les enseñaron a vender desde la empatía.
La venta no empieza con “te cuento qué hacemos”.
Empieza con “¿qué estás necesitando hoy?”
Escuchar, entender, conectar.
Eso se entrena.
Y hace toda la diferencia.